1. CRECIMIENTO AGROPECUARIO CON EQUIDAD Y NEOLIBERALISMO ECONÓMICO: DE LOS DICHOS A LOS HECHOS

Los países de América Latina necesitan que todos sus agricultores realicen una agricultura rentable y competitiva; no sólo por imperativos de justicia social, sino también porque la agricultura en su globalidad tiene potencialidades para hacer un aporte mucho más significativo a la solución de los grandes problemas nacionales.  

Sin embargo no podrá hacer dicho aporte mientras la gran mayoría de los agricultores de América Latina y el Caribe sigan practicando una agricultura arcaica y rudimentaria y cometiendo algunas, varias o todas las distorsiones que están ilustradas en el dibujo N° 4 de este documento. Porque las ineficiencias de producción, gestión y comercialización de insumos y productos allí indicadas son la principal causa del subdesarrollo imperante en el medio rural, el que a su vez contribuye al subdesarrollo nacional.

Mientras los agricultores no puedan introducir innovaciones para eliminar estas ineficiencias y aumentar sus bajos rendimientos será virtualmente imposible que se vuelvan rentables y competitivos. Ahora que ya no existen subsidios para compensar estas distorsiones, los agricultores tendrán que eliminarlas o aceptar que ellas los expulsen del campo.  

Sin embargo no es suficiente que dichas innovaciones sean apenas tecnológicas y que sean introducidas solamente en la etapa de producción propiamente tal. Es necesario introducir innovaciones tecnológicas, gerenciales y organizativas y además hacerlo en todos los eslabones de la cadena agroalimentaria: en el acceso a los insumos, en la producción, en la gestión predial, en la transformación de las cosechas y en la comercialización de los excedentes; porque éstos son los prerrequisitos para que ellos se transformen en eficientes (aunque sean pequeños) empresarios, capaces de obtener insumos a precios más bajos, reducir costos de producción, mejorar la calidad de sus excedentes, incrementar sus precios de venta; y, como consecuencia de la adopción de estas medidas realistas, mejorar sus ingresos.

La necesidad de que los agricultores sean mucho más eficientes para poder volverse rentables y competitivos está fuera de discusión; el problema reside en el cómo y en el con qué hacerlo.Desgraciadamente, los intentos hechos con tal propósito en los últimos 45 años en los países de América Latina y el Caribe, han demostrado que es virtualmente imposible lograrlo a través del modelo convencional de desarrollo agropecuario, porque los gobiernos, aunque quisieran, no dispondrían de recursos en cantidad suficiente como para ofrecer todos los factores clásicos de modernización(1*) a la totalidad de los agricultores.  

El problema central es que existe una profunda contradicción entre: a) la urgencia de tecnificar y modernizar el agro para aumentar la producción y la productividad de todos los agricultores; y b) la no disponibilidad de recursos para hacerlo por la vía convencional fuertemente dependiente de los factores clásicos recién mencionados. Si los países tienen el imperativo de que todos sus agricultores se modernicen y no disponen de los medios convencionales para hacerlo, es necesario que, como mínimo, les proporcionen los conocimientos (tecnologías y capacitación) para que ellos puedan desarrollarse prescindiendo o por lo menos disminuyendo su dependencia de:    

- las no siempre favorables u oportunas decisiones del Gobierno;

- los insuficientes y muchas veces ineficientes servicios del Estado; y

- los generalmente inaccesibles recursos externos a los predios --créditos, tecnologías de punta, insumos de alto rendimiento, maquinaria sofisticada, etc.--.(2*)  

Sólo así podrá haber equidad.  

Si no se disminuye la dependencia de estos factores reconocidamente escasos, el crecimiento con equidad continuará siendo lo que ha sido hasta ahora, es decir seguirá siendo un simple postulado de buenas intenciones; y el modelo vigente continuará negando oportunidades de tecnificación y por tal motivo excluyendo a más del 90%(3*) de los agricultores de América Latina de cualquier posibilidad de volverse rentables y competitivos, y condenándolos a que sigan en el arcaísmo tecnológico, gerencial y comercial (ilustrado en el dibujo N° 4) y expulsados al mundo de miseria de las periferias de las grandes ciudades.

En las actuales circunstancias de los países de la Región (neoliberalismo, reducción del aparato del Estado, restricción del crédito, eliminación de los subsidios, etc.), no existe ninguna posibilidad de que todos los agricultores puedan desarrollarse, si se sigue intentando hacerlo a través del referido modelo convencional; la equidad es incompatible con el modelo vigente. Insistir en él significaría seguir desperdiciando tiempo y recursos cada vez más escasos, creando falsas expectativas a los agricultores y postergando la solución de los angustiantes problemas de ellos y de los países.  

Sin embargo, por imperativos económicos, sociales, políticos y especialmente éticos, los gobiernos no pueden renunciar al objetivo de la equidad, lo que significa que el Estado deberá adoptar medidas capaces de compatibilizar las urgentes necesidades de una enorme cantidad de agricultores con las cada vez más limitadas posibilidades de los gobiernos de satisfacerlas. Los gobiernos están siendo obligados a ofrecer oportunidades de modernización a todos sus agricultores porque los países necesitan urgentemente:  

a) aumentar la producción, la productividad y los ingresos de todos los agricultores;  

b) abastecer de alimentos al creciente número de pobladores urbanos a precios que sean compatibles con el bajísimo poder adquisitivo de la mayoría de ellos;  

c) generar excedentes agrícolas de mejor calidad y menor costo, sin los cuales no podrán:

- hacer económicamente viable el desarrollo de las agroindustrias nacionales,

- competir con éxito en los cada vez más abiertos mercados internacionales, y

- generar las divisas necesarias para financiar las importaciones.

De no hacerlo estarán en gran parte comprometidos los intentos de promover el desarrollo nacional, ya que en la mayoría de los países éste depende muy estrechamente del desempeño de su agricultura.  

Sin embargo esta modernización ya no podrá ser lograda por la vía paternalista fuertemente dependiente de créditos, subsidios y proteccionismos, lo que significa que a partir de ahora:  

a) Agricultura rentable y competitiva tendrá que ser sinónimo de agricultura eficiente, en el acceso a los insumos, en la producción, en la administración de los predios, en el procesamiento y conservación de las cosechas y en la comercialización de los excedentes.

b) Sólo podrá ser rentable la agricultura que gracias a su eficiencia:

- reduzca costos unitarios de producción; 

-incremente precios de venta de los excedentes.

c) Sólo podrá ser competitiva la agricultura que:

- mejore la calidad de los excedentes; y -reduzca sus costos de producción.

d) Sólo podrá existir equidad si se ofrece a todos los agricultores alternativas de modernización que sean compatibles con los recursos que ellos realmente poseen, por escasos que sean. Para la inmensa mayoría de los agricultores, sólo podrá haber equidad si se les ofrece tecnologías de bajo o cero costo que puedan ser adoptadas sin necesidad de acceder a factores externos, porque dicha mayoría sencillamente no puede adquirirlos.  

e) Tendrán mayor posibilidad de éxito económico los agricultores que, además de producir con mucha eficiencia, se organicen para hacer inversiones en conjunto y se encarguen ellos mismos de la mayor parte de las demás etapas de la cadena agroalimentaria.(4*)

f) De poco servirán las cada vez más lejanas e improbables promesas de macrodecisiones políticas de ámbito nacional si al interior de los predios, por falta de adecuadas medidas tecnológicas y gerenciales, los agricultores:    

- siguen produciendo un excedente muy pequeño y de mala calidad;

- siguen obteniéndolo con bajos rendimientos y consecuentemente con altos costos unitarios de producción;

- siguen teniendo importantes pérdidas en la cosecha y posteriores a ella;

- y siguen vendiendo los excedentes al por mayor, sin agregarles valor y al primer eslabón de una larga cadena de intermediarios. Aunque existieran subsidios éstos no serían suficientes para corregir las graves ineficiencias y distorsiones que ocurren en los distintos eslabones de la cadena agroalimentaria (tranqueras adentro y tranqueras afuera).    

g) En gran medida, los insumos materiales que son insuficientes o inaccesibles, tendrán que ser reemplazados por (o potenciados con) los insumos intelectuales (tecnologías apropiadas,capacitación y estímulos); los agricultores tendrán que utilizar íntegra y racionalmente sus recursos propios y aplicar correctamente tecnologías que sean compatibles con dichos recursos; al optimizar el rendimiento de los recursos que poseen estarán siguiendo el camino lógico para volverse menos dependientes de recursos que no poseen.  

h) El principal factor de producción será el conocimiento adecuado y no tanto el recurso abundante. Tendrán más posibilidades de éxito los agricultores que sepan solucionar sus problemas y no tanto los que tengan con qué hacerlo; disponer de recursos materiales no será suficiente si los agricultores no tienen los conocimientos para aprovechar las potencialidades y oportunidades de desarrollo que existen en sus predios.  


1. Créditos, insumos de alto rendimiento, animales de alto potencial genético, equipos modernos, obras de infraestructura, subsidios, garantías oficiales de precios y de comercialización, etc.  

2. Esta propuesta de menor dependencia no significa que los factores externos sean innecesarios, ni que los países podrán modernizar su agricultura sin decisiones del gobierno, sin servicios del Estado y sin insumos y equipos modernos; sería irreal e ingenuo proponer que en el mundo moderno se logre una agricultura rentable y competitiva sin riego, fertilizantes, maquinaria, etc. Lo que se propone es proporcionar a los agricultores las condiciones descritas en los capítulos 4 y 5 de este documento para que ellos puedan empezar a tecnificar sus actividades aun cuando no tengan acceso, como de hecho no lo tiene, la inmensa mayoría de los agri cultores de América Latina, a los factores externos de modernización antes mencionados.  

3. Se estima, basándose en fuentes confiables, que en el promedio de los países de América Latina, siquiera el 10% de los agricultores tienen acceso a estos factores de modernización, en forma eficiente, completa y permanente.  

4. Como por ejemplo: producir en sus fincas parte de los insumos; hacer el procesamiento primario de las cosechas a nivel predial o comunitario para incorporarles valor; comercializar los insumos y los excedentes en conjunto para hacerlo con menos intermediación; etc. Próxima Página - Capítulo 2