3. LOS GRANDES PROBLEMAS DE LOS PEQUEÑOS AGRICULTORES
En América Latina, más de 13,5 millones de pequeños agricultores se desempeñan en una realidad productiva y comercial similar a la que aparece en el dibujo Nº 4 [1] y representan el 78 por ciento del total de las unidades de producción agropecuaria de la Región [2]. Estos agricultores enfrentan múltiples problemas y dificultades, los que para efectos didácticos pueden clasificarse en dos categorías:
a) problemas externos: aquéllos que se generan fuera de las fincas y comunidades, o cuya solución no depende o está fuera del control de los agricultores;
b) problemas internos: aquéllos que se generan al interior de las fincas y comunidades, y cuya solución está (o podría estar) al alcance de las familias rurales.
3.1 PROBLEMAS EXTERNOS
Los principales problemas externos son los siguientes:
- Ausencia de políticas agrícolas claras y estables.
- En la formulación de las políticas globales de desarrollo los gobiernos discriminan en contra de la agricultura; y en la formulación de las políticas agrícolas, discriminan en contra de los pequeños productores agropecuarios y especialmente de las mujeres agricultoras.
- Las políticas agrícolas son definidas en forma centralizada y vertical, sin considerar las reales necesidades de los pequeños agricultores y sin tener en cuenta si ellos están en condiciones o no de llevarlas a la práctica; los agricultores no tienen canales para explicitar sus demandas ni fuerza política para lograr que ellas sean atendidas.
- La tierra es insuficiente, de mala calidad y ubicada en áreas marginales; además, muchas veces los campesinos no detentan los respectivos títulos de dominio.
- Los recursos de capital, tales como maquinarias, instalaciones, y animales de trabajo y producción, son de acceso muy limitado para los pequeños agricultores.
- Los servicios agrícolas de apoyo son insuficientes en su cobertura e ineficientes en su funcionamiento, con lo que excluyen a la gran mayoría de los productores agropecuarios y no responden a sus necesidades concretas.
- El crédito rural oficial es escaso y burocratizado; a él no tienen acceso la gran mayoría de los agricultores y mucho menos las agricultoras.
- Las tecnologías agropecuarias en gran parte son inadecuadas para las circunstancias específicas de los pequeños agricultores; agrava esta situación el que, cuando son adecuadas, no llegan a sus destinatarios, en virtud de las evidentes y lamentables debilidades de los servicios de extensión rural.
- Los insumos industrializados son caros, los precios de venta de la producción son bajos y la comercialización es inestable, lo que da por resultado una relación insumo/producto desfavorable.
- El poder adquisitivo de la mayoría de los consumidores urbanos es bajo, lo que limita la expansión del mercado interno y reduce los precios de venta de los productos agropecuarios.
- Las restricciones, los subsidios y los proteccionismos impuestos por los países desarrollados dificultan las exportaciones y estimulan las importaciones de alimentos a precios subsidiados, perjudicando doblemente a los productores nacionales.
- La continua caída en el tipo de cambio real (dólar por monedas nacionales) estimula la importación y desestimula la exportación de productos agrícolas, ambas perjudiciales a los agricultores.
- Los pagos correspondientes al servicio de la deuda externa y otras formas de exportación de capitales, limitan las posibilidades de los gobiernos de asignar recursos adicionales al desarrollo nacional en general y al desarrollo del sector agropecuario en particular.
- Existe una permanente transferencia de recursos del sector rural-agrícola al sector urbano-industrial. Como es fácil constatar, los problemas externos antes mencionados son reales e inciden negativamente en el desarrollo agropecuario. Desgraciadamente, sus soluciones dependen de factores que están fuera del control de los agricultores y algunos de ellos hasta de los propios gobiernos. Es improbable que los agricultores consigan solucionarlos, a menos que a través de un proceso de organización logren canalizar sus demandas y obtener el poder político para reivindicarlas.
3.2 PROBLEMAS INTERNOS
Además de los problemas externos antes mencionados, los pequeños agricultorestienen también crónicos y gravísimos problemas internos, generados al interior de sus predios y comunidades. Al contrario de los problemas externos, que han sido objeto de permanentes y profundos estudios, los problemas internos han sido minimizados e ignorados. Es lamentable que su importancia haya sido subestimada porque:
- su eliminación podría contrarrestar en gran parte los problemas externos o reducir su importancia relativa; y
- su solución está o podría estar al alcance de los mismos agricultores, si el Estado les ofreciera el apoyo mínimo que reconocidamente está dentro de sus posibilidades proporcionar.
Los problemas internos más importantes son los siguientes:
- Dado que no se ha ofrecido a los agricultores reales oportunidades de desarrollar su potencial humano y elevar su autoconfianza y deseo de superación, generalmente ni siquiera están conscientes de que ellos mismos podrían solucionar muchos de sus problemas productivos y económicos; y que en sus propias fincas están disponibles losrecursos mínimos para empezar su autodesarrollo.
- Los pequeños agricultores no están capacitados para identificar las causas internas (generalmente de difícil percepción pero de fácil eliminación) que originan sus problemas; al no conocerlas o al subestimar su importancia, no se preocupan de eliminarlas o atenuarlas; más bien se dedican a identificar causas externas, a corregir consecuencias (de fácil percepción pero de difícil solución) y a buscar infructuosamente agentes también externos que les ayuden a solucionar sus problemas, es decir, dejan de hacer lo que pueden por intentar hacer lo que no pueden.
- Asimismo, los pequeños agricultores no están entrenados para administrar sus fincas con eficiencia; utilizar plena y racionalmente los recursos más abundantes, ahorrando los más escasos; introducir correctamente tecnologías apropiadas y menos dependientes de insumos externos; aumentar rendimientos por superficie y por animal; producir mayores y mejores excedentes para el mercado; incorporar valor a las cosechas; y reducir costos unitarios de producción.
- Tampoco están organizados para acceder a los insumos y otros factores productivos, ni para comercializar sus excedentes en condiciones más favorables.
Estas circunstancias mantienen un círculo vicioso, en el cual la agricultura ineficiente no genera los recursos necesarios para aumentar los ingresos. A falta de ellos, los agricultores no pueden comprar algunos insumos externos que son necesarios para modernizar la agricultura, mejorar la capacidad productiva y generar ingresos adicionales. Innecesario es decir que estas distorsiones no ocurren por culpa de los agricultores o porque ellos sean reacios al cambio, sino: i) por no habérseles ofrecido alternativas tecnológicas y gerenciales compatibles con los recursos que efectivamente poseen; y ii) por no haber sido entrenados adecuadamente para que utilicen racionalmente dichos recursos, adopten correctamente las referidas alternativas tecnológicas, organicen sus comunidades y, con estas medidas, solucionen sus problemas más inmediatos.
Para corroborar la importancia de estos problemas internos y su fuerte y crucial incidencia negativa en los ingresos de las familias rurales, se analizarán a continuación los procedimientos que adoptan los agricultores, tranqueras adentro y tranqueras afuera.
3.2.1 ¿Qué ocurre en la etapa anterior al proceso productivo propiamente tal?
Los pequeños agricultores compran al por menor los pocos insumos que adquieren, lo hacen en forma individual, en pequeñas cantidades, adquiriendo productos procesados con alto valor agregado. Además, compran a crédito y al último eslabón de una larga cadena de intermediación. Es el vendedor quien fija el precio, pesa el producto, hace los cálculos; en fin, él es el protagonista de la transacción y los agricultores se mantienen en una postura de pasividad y subordinación, sin ninguna condición para negociar mejores precios.
Muchas veces, estimulados por el aparato publicitario y comercial, compran productos prescindibles, otras veces lo hacen en cantidades excesivas(10*). En otras ocasiones gastan sus escasos recursos en adquirir insumos cuyos reemplazantes podrían producir a nivel predial (fertilizantes químicos en vez de abonos orgánicos, concentrados industrializados en vez de forrajes leguminosos producidos en la propia finca, etc.). Otras veces compran productos inadecuados para sus necesidades, adulterados, o con fecha de vencimiento ya expirada. Con frecuencia adquieren maquinaria innecesaria o sobredimensionada para su pequeña escala de producción o hacen inversiones que, técnica o económicamente, no se justifica hacerlas en forma individual.
Como consecuencia pagan por dichos factores precios muy superiores a los que podrían y deberían pagar. Esto ocurre debido a que todos los procedimientos que ellos adoptan (véase el dibujo Nº 1) contribuyen a que los precios sean muy altos. Así, los pequeños agricultores malgastan sus escasos recursos al aumentar innecesariamente los costos de los factores aun antes de iniciado el proceso productivo. Posteriormente sus costos unitarios de producción aumentan aun más, en virtud de las distorsiones que serán analizadas en el próximo punto.
3.2.2 ¿Qué ocurre durante el proceso productivo?
Por falta de tecnologías apropiadas y al no estar capacitados para aplicarlas correctamente, muchos pequeños agricultores adoptan procedimientos productivos rudimentarios, similares a los que aparecen en el dibujo Nº 2, como por ejemplo: -no preparan el suelo en el momento oportuno y en forma adecuada;
- usan semillas de mala calidad y las siembran a destiempo y con densidad inadecuada (por falta de test de germinación y de regulación de la sembradora);
- no efectúan las labores agrícolas en forma correcta y en el momento oportuno;
- no practican la rotación de cultivos con leguminosas previamente inoculadas o con praderas;
- no adoptan medidas elementales (de bajo o cero costo) para conservar el suelo y mejorar su fertilidad;
- desperdician el estiércol y queman los rastrojos y otros deshechos orgánicos;
- aunque dispongan de abundante mano de obra familiar y de animales de tracción no eliminan las malezas en el momento oportuno;
- por carencia de conocimientos elementales sobre administración rural, no hacen un uso óptimo de sus recursos, no diversifican los rubros productivos y no planifican adecuadamente las actividades para distribuirlas durante todo el año.
Por falta de conocimientos (y no tanto de recursos) subutilizan los factores productivos disponibles en sus predios (tierra, mano de obra familiar, animales de producción y de trabajo, etc.); contraen deudas para comprar mayor número de animales de producción, en circunstancias que normalmente la prioridad no sería tener más animales, sino mejorar su manejo y producir forraje para alimentarlos adecuadamente, de modo que produzcan en la plenitud de sus potencialidades. Además suelen utilizar insumos costosos en exceso y aplicarlos en forma incorrecta o a destiempo (por ejemplo, aplican fertilizantes compuestos, sin hacer previo análisis para conocer las reales necesidades del suelo, o efectúan aplicaciones exageradas de plaguicidas, en cuanto a frecuencia o cantidad). Asimismo, sufren inaceptables pérdidas de producción agrícola durante el proceso productivo, en la cosecha, en el transporte y en el almacenamiento, ocasionadas por manejo inadecuado o por plagas y enfermedades.
En América Latina se pierde aproximadamente el 40 por ciento de la producción agrícola potencial [3], en circunstancias en que gran parte de dichas pérdidas podría ser evitada por medio de tecnologías de reconocido bajo costo y fácil aplicación. Igualmente, sufren pérdidas en la producción pecuaria potencial (menor número de partos y de animales destetados; menor producción e leche; bajo porcentaje de extracción; alargamiento innecesario de la edad de mercadeo; mortalidad; etc.). Estas pérdidas podrían ser evitadas si los agricultores mejoraran la alimentación de su ganado con forrajes producidos en la propia finca, adecuaran el manejo del rodeo, mejoraran la higiene y aplicaran vacunas y antiparasitarios.
Como consecuencia de este conjunto de distorsiones (cuyas causas es fácil evitar pero cuyos efectos es difícil remediar) los rendimientos por unidad de superficie y animal son muy bajos; el excedente producido para el mercado es escaso y de calidad inferior; y los costos unitarios de producción, que ya habían sido afectados por las razones mencionadas en el punto 3.2.1, aumentan aun más.
Es interesante recalcar que muchas de las distorsiones aquí analizadas no necesariamente ocurren por insuficiencia de recursos, pero sí porque los agricultores no poseen los conocimientos para lograr que los factores de producción disponibles aumenten su productividad o rendimiento. A modo de ejemplos: muchas veces la productividad de la tierra es baja porque el agricultor no sabe aplicar algunas tecnologías de bajo o cero costo; la productividad de la mano de obra familiar es baja por esta misma razón y también porque los agricultores no planifican ni diversifican adecuadamente sus actividades para distribuirlas a lo largo del año; los animales producen poca leche, carne y lana y además paren y destetan pocas crías porque están cualitativa y cuantitativamente mal alimentados y porque su manejo sanitario y reproductivo es inadecuado; los cultivos no rinden porque no se conserva el suelo, porque no se incorporan los rastrojos y estiércoles, se siembra en época y con densidad inadecuada, no se eliminan oportunamente las malezas etc.
Como se ve la corrección de estas distorsiones no siempre ni necesariamente depende de decisiones políticas de alto nivel ni del aporte de recursos adicionales; ellas podrían ser eliminadas o disminuidas si los agricultores tuvieran alternativas tecnológicas compatibles con sus recursos y si recibieran capacitación para adoptar correctamente tecnologías más productivas y menos costosas. Es decir, por falta de tecnologías adecuadas y de capacitación, ellos gastan innecesariamente más de lo que deberían gastar y producen mucho menos de lo que podrían producir.
3.2.3 ¿Qué ocurre en la etapa posterior a la producción?
En esta etapa, y nuevamente debido a que los pequeños agricultores no están suficientemente capacitados ni organizados, ocurren las distorsiones ilustradas en el dibujo Nº 3, las que se analizan a continuación.
Sus excedentes, que además de pequeños son de mala calidad y han sido producidos con altos costos unitarios, son vendidos como productos primarios (sin valor agregado), al por mayor(11*), en forma individual, al primer eslabón de una larga cadena de intermediación que compra en la finca (probablemente el mismo comprador que le vendió los insumos y le concedió el crédito informal). Además, debido a la urgencia de obtener dinero para pagar compromisos adquiridos en la etapa de producción y al no disponer de instalaciones para almacenar sus cosechas, venden la totalidad de su producción de una sola vez, en la peor época del año, es decir en el tiempo de la cosecha o antes de ella, momento en que todos quieren vender y aparentemente pocos quieren comprar. Por esta razón, los precios se deprimen.
Como sucedía en la etapa anterior al proceso productivo propiamente tal (punto 3.2.1), aquí también todos los procedimientos empleados actúan en contra de los agricultores. En aquella etapa (3.2.1) todos los procedimientos contribuían a que ellos pagaran precios muy altos por los insumos; en esta etapa (3.2.3) todos contribuyen, sin excepción, a que obtengan precios muy bajos en la venta de sus productos. En esta etapa, es el comprador quien fija el precio y lascondiciones de pago, evalúa y define la calidad del producto, pesa, hace los cálculos, etc., y los agricultores otra vez mantienen su postura de pasividad y subordinación; es decir, no tienen ningún poder de negociación. La relación es muy desigual porque se trata de muchos agricultores desorganizados, que tratan de vender a unos pocos compradores organizados en un momento (época de cosecha) en el cual generalmente la oferta es superior a la demanda.
En tales condiciones:
a) Al haber escasez de producción, los precios suben para los consumidores pero no necesariamente para los productores, porque la producción suele ser comprada por los intermediarios antes de que los precios se eleven.
b) Al haber exceso(12*) de producción, los precios bajan para los agricultores, pero no necesariamente para los consumidores, máxime cuando estos productos han pasado por algún proceso industrial que les agrega valor (muchas veces baja el precio del cerdo vivo en la finca, pero nunca disminuye el precio del jamón en el supermercado).
En ambos casos, es el sistema agroindustrial y comercial el que procesa y distribuye la producción y, por lo tanto, se beneficia de gran parte de las ganancias que deberían y podrían ser de los agricultores. Si éstos estuvieran organizados podrían postergar la venta de parte de su cosecha, incorporar valor a sus productos a través de procesamiento primario a nivel familiar o comunitario (selección, clasificación, limpieza, desgranado, transformación, conservación, secado, envasado, etc.) y podrían reducir el número de eslabones de intermediación. Si aplicasen apenas estas tres medidas, aumentarían los precios de venta de sus productos.
3.2.4 Algunas reflexiones sobre la importancia de los factores internos que condicionan el desarrollo agropecuario
De lo que se ha analizado en este capítulo e ilustrado en el dibujo Nº 4, se puede concluir lo siguiente:
1) Si, por falta de capacitación y de organización, los agricultores compran insumos y equipos a precios muy altos, a veces en cantidades excesivas, y adquieren productos prescindibles o sobredimensionados; adoptan tecnologías inadecuadas; desperdician insumos y subutilizan equipos caros; desaprovechan los recursos más abundantes que poseen en sus fincas; obtienen bajos rendimientos por superficie o por animal; producen con altos costos unitarios; sufren pérdidas durante y después de la cosecha; no incorporan valor a sus productos; los venden al primer eslabón de una larga cadena de intermediación y, en consecuencia, a precios bajos, es evidente que no podrán tener ganancias suficientes porque éstas dependen de los costos de producción (que debido a las distorsiones antes mencionadas, son innecesariamente altos) y de los precios de venta (que son bajos).
Si los agricultores pierden o dejan de ganar en ambas etapas, desde luego que sus ingresos no mejorarán y ellos no dispondrán de recursos para: i) comprar algunos bienes que son realmente imprescindibles (semillas mejoradas, inoculantes, vacunas, antiparasitarios, herramientas, etc.); ii) hacer inversiones productivas; y iii) mejorar el bienestar familiar. Este es el problema de fondo de los pequeños agricultores; es necesario y urgente romper este círculo vicioso porque... 2) Si persisten las distorsiones internas en las tres etapas mencionadas en los puntos 3.2.1, 3.2.2 y 3.2.3 (que generalmente son subestimadas), aunque las restricciones externas incluidas en el punto 3.1 (que generalmente son sobreestimadas) sean eliminadas, será muy difícil mejorar los ingresos de los agricultores y hacer viable su desarrollo económico y social. Mientras persistan las distorsiones ilustradas en el dibujo Nº 4, de poco servirá el empeño que hagan los agricultores para obtener más tierra, más crédito, más animales, más subsidios, más maquinaria, más infraestructura, más tecnología sofisticada, etc.; máxime si se considera que la eliminación de las distorsiones del dibujo N°4 no necesariamente depende de los componentes (de alto costo) indicados en la parte inferior del dibujo Nº 9, pero si y muy especialmente de los componentes (de bajo costo) ilustrados en la parte superior del dibujo Nº 9. Ante esta situación y teniendo en cuenta que los recursos (de los agricultores y de los gobiernos) son escasos, es evidente que la prioridad es lograr que todos los recursos propios sean utilizados con racionalidad,antes de asignarles recursos adicionales; de lo contrario, es probable que se contribuya a ampliar aun más el subaprovechamiento indicado en el dibujo N° 2.
Otra prioridad para viabilizar económicamente a los pequeños agricultores es reducir los costos innecesarios y las pérdidas que ocurren en las tres etapas antes descritas, ya que dicha reducción depende de conocimientos tecnológicos y gerenciales (factores de bajo costo) y no tanto del aporte de recursos adicionales; es decir, depende de factores que son o podrían ser manejables y solucionables por los propios agricultores.
3) La existencia de los problemas externos antes mencionados (cuya solución suele estar fuera del alcance inmediato de los agricultores) no puede y no debe ser motivo para que ellos no solucionen los problemas internos, cuando esté (y generalmente está o debería estar) dentro de sus posibilidades inmediatas hacerlo; especialmente una vez comprobado que la solución de muchos de los problemas internos no necesariamente depende de la solución de los problemas externos. Como se ha visto, muchos de los problemas de los agricultores están principalmente en sus propias fincas o en sus proximidades (tranqueras adentro y tranqueras afuera) y es allí también donde se originan muchas de sus causas. Por estas dos razones, es allí donde deben encontrarse las soluciones y de allí deberán salir los recursos para lograrlas. Estas soluciones serán realmente eficaces si los agricultores se vuelven eficientes en todos los eslabones de la cadena agroalimentaria: si compran, producen, procesan y comercializan con eficiencia.
4) Por todas las razones hasta aquí mencionadas, las acciones en pro del desarrollo agropecuario deberán empezar por la solución de los problemas internos, sobre la base de los recursos que los agricultores realmente poseen en sus fincas (no sobre la base de los que no poseen); y a través de la iniciativa y del esfuerzo de las propias familias. Logrado lo anterior, podrán avanzar en forma gradual y organizada hacia la solución de los problemas externos, basándose en recursos y acciones también externas. Sólo así todas las familias rurales tendrán reales posibilidades de desarrollarse y se podrá lograr el crecimiento con equidad. Será siempre más fructífero y estimulante empezar por los problemas solucionables en vez de frustrarse al priorizar los problemas no solucionables.
Como se ve:
a) La propuesta de empezar por la solución de los problemas internos no es una cuestión de opción, más bien es una necesidad y una condición para hacer factible el desarrollo de todos los agricultores. Si se sigue priorizando la solución de los problemas externos, el crecimiento seguirá siendo excluyente, porque no habrá recursos suficientes para proporcionarlos a la totalidad de los productores agropecuarios;
b) El dilema, por lo tanto, no está entre empezar por los problemas internos o por los externos; el dilema está entre empezar el desarrollo en forma endógena o sencillamente condenar a la inmensa mayoría de los agricultores a que sigan subdesarrollados.
c) Finalmente, las soluciones exógenas, cuando necesarias, no deberían ser buscadas exclusivamente en el Ministerio de Economía, en el Parlamento o en el Banco Agrícola, sino que, y muy especialmente, en las Facultades de Ciencias Agrarias, en los institutos de investigación agropecuaria y en los servicios de extensión rural, porque es allí donde están los instrumentos factibles y eficaces (conocimientos), a través de los cuales los agricultores podrán incrementar los actuales rendimientos promedio de la agricultura latinoamericana, que son los siguientes:
Trigo 1.677 kg/ha
Arroz 3.740 kg/ha
Maíz 2.207 kg/ha
Sorgo 2.343 kg/ha
Papas 12.808 kg/ha
Camotes 7.972 kg/ha
Yuca 9.790 kg/ha
Frijoles 782 kg/ha
Soya 1.990 kg/ha
Cebolla 13.055 kg/ha
Leche 1.268 lt/vaca/año [4].
En el próximo capítulo se demostrará que los problemas recién descritos, son solucionables, y se propondrán algunas medidas pragmáticas y realistas que los gobiernos podrían adoptar (no para solucionar con paternalismos los problemas de los agricultores) sino para darles los instrumentos necesarios para que ellos mismos sepan y puedan resolver sus problemas y satisfacer sus necesidades.
10. Es frecuente que el agricultor necesite vacunar su única vaca y la vacuna sea vendida en frascos de 20 dosis; en tales condiciones desperdicia 19 dosis o sencillamente no compra dicho insumo y consecuentemente no protege su único animal.
11. En el punto 3.2.1 se indica que los agricultores son "castigados" en el precio de los insumos, porque los compran al por menor, en pequeñas cantidades, con alto valor agregado y los adquieren del último eslabón de las cadenas de intermediación; ahora se indica que al vender sus cosechas, a pesar de que hacen exactamente lo contrario de lo que hacían cuando compraban los insumos, siguen siendo castigados porque venden al por mayor, en grandes cantidades, sin incorporar valor y lo hacen al primer eslabón de la cadena de intermediación. Lo anterior confirma que los agricultores siempre están en desventaja frente al circuito industrial/comercial: cuando compran los insumos piden que les cobren menos o preguntan cuánto les van a cobrar, pero cuando venden piden que les paguen más o preguntan cuánto les van a pagar. Cuando venden sus excedentes es el comprador quien impone el precio, cuando compran insumos no es el comprador sino el vendedor el que impone el precio; es decir los agricultores nunca pueden imponer precios ni en la venta de sus excedentes ni en la compra de los insumos.
12. Este "exceso" suele ser magnificado por las autoridades para demostrar ante la opinión pública el acierto y el éxito de sus políticas agrícolas; los intermediarios se aprovechan de tal magnificación para reducir aun más los precios que pagan a los agricultores.
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