La pequeña diferencia que hace la gran diferencia.

Los recursos productivos ilustrados en ambos dibujos son exactamente los mismos: tierra, agua, mano de obra familiar, animales de producción y de trabajo y algunos útiles agrícolas. La diferencia es que en el segundo dibujo al adoptar, de manera correcta tecnologías de bajo costo, los mencionados recursos productivos están siendo utilizados de manera eficiente y en la plenitud de sus potencialidades. Esta profunda transformación depende exclusivamente del factor conocimiento. Esto significa que los agricultores pobres podrían ejecutar esta primera etapa de "tecnificación" de la producción agropecuaria, sin necesidad de contar con decisiones políticas ni recursos adicionales a los que ya están disponibles en sus fincas, Con la única condición de que los gobiernos hagan lo que deberían haber hecho hace mucho tiempo; es decir, capacitar y estimular adecuadamente a los productores rurales para que ellos sepan y quieran hacerlo.

Después de dar este primer pero decisivo paso, los agricultores estarán en condiciones anímicas, materiales y financieras de ejecutar la segunda etapa de "eficientización". Porque sus "nuevas" y ahora más eficientes fincas, producirán alimentos suficientes para sus familias y sus animales. Asimismo producirán excedentes que incrementarán los ingresos familiares, con los cuales los agricultores podrán adquirir los insumos modernos que, en esta nueva etapa, serán realmente necesarios y más eficaces: semillas mejoradas, fertilizantes, pesticidas, inoculantes, vacunas y sales minerales. La propuesta que está descrita en esta página web fue diseñada con el objetivo de demostrar que todas las familias rurales pueden tener oportunidades reales y concretas de romper el círculo vicioso de su pobreza, y de hacerlo ellas mismas; sin necesidad de seguir sometiéndose a la dependencia de efímeras y excluyentes ayudas del paternalismo gubernamental.

Los gobiernos populistas están destruyendo la dignidad de los agricultores

En todos los países latinoamericanos, sin excepción, los proyectos paternalistas de desarrollo agrícola y rural han sido, durante más de 55 años, una sucesión de fracasos y un gigantesco derroche de recursos públicos. Éstos han servido mucho más, para alimentar el clientelismo político y el aparato burocrático, que para solucionar los problemas concretos de los agricultores.

Estos fracasos han sido tan contundentes y tan reiterados que cuesta creer que algunos gobiernos aún siguen ilusionando a los agricultores con tales seudo soluciones; porque ellas, en vez de ayudarlos, están destruyendo su dignidad, su autoestima y su deseo de superación a través del esfuerzo propio. Para reemplazar dicho modelo aquí se describe una propuesta realmente innovadora.

Ésta es intencionalmente sencilla, de bajo costo y de fácil adopción. Fue elaborada con estas características, facilitadoras y estimuladoras a la acción, con el deliberado propósito de demostrar que todos los organismos de desarrollo rural, todos los extensionistas, todos los profesores de la educación agrícola/rural en los tres niveles y todos los agricultores pueden mejorar la eficiencia y la productividad de lo que actualmente están haciendo.

Y lo que es más sorprendente y motivador: Los textos que fundamentan técnicamente esta propuesta (disponibles en la sección Artículos de esta página web) demuestran que todos ellos pueden hacerlo, aunque no reciban recursos adicionales a los que actualmente disponen.