¿Por qué esta propuesta es tan diferente?
Es diferente porque:
1 - En ella no se pierde tiempo en atribuir nuestros problemas agrícolas y
rurales al colonialismo, al imperialismo, al neoliberalismo, a la globalización,
a los subsidios y medidas proteccionistas que los países ricos proporcionan a
sus agricultores, al FMI, al Banco Mundial, a la OMC, a los Tratados de Libre
Comercio o a otros supuestos "enemigos externos", que están totalmente fuera de
nuestro control. Prefiere la actitud más pragmática y constructiva de enfrentar
los "enemigos internos" porque, éstos sí, pueden y deben ser evitados,
corregidos o eliminados por nosotros mismos
2 - Adopta este posición porque las instituciones y personas que apoyan el
desarrollo rural están siendo financiadas y pagadas para ayudar a solucionar los
problemas rurales a través de medidas factibles de ser adoptadas; y no para
problematizar las soluciones ni para confundir a los agricultores con
diagnósticos que no resisten a una argumentación seria
3 - Aquí se menciona que el atribuir la causa del subdesarrollo agrícola y rural
a los factores mencionados en el punto 1 suele ser un "mecanismo de defensa" que
utilizan quienes, al no tener capacidad técnica para solucionar los problemas
rurales, necesitan identificar uno o preferentemente muchos culpables externos
para justificar u ocultar su inoperancia.
4 - Tal como se demuestra en "el libro de los pobres rurales" disponible en la
página web http://www.polanlacki.com.br/agroesp los habitantes del campo son
pobres porque son ineficientes como productores agrícolas y como generadores de
ingresos; y son ineficientes principalmente porque no poseen los conocimientos
necesarios para evitar y/o corregir los errores que, involuntariamente, ellos
mismos cometen. Como regla general, ellos no saben producir con eficiencia para
alcanzar altos rendimientos, no saben obtener los insumos con costos más bajos,
no saben administrar racionalmente sus fincas, no saben diversificar la
producción, no saben incorporar valor a las cosechas ni comercializarlas con
menor intermediación; todo lo anterior no por culpa de ellos, evidentemente.
5 - Por estas razones aquí se propone que no sigamos, durante años y décadas
más, echando a los demás la culpa por los problemas que son causados por
nosotros mismos, muy especialmente por nuestro inadecuado y obsoleto sistema de
educación rural que es, sin lugar a ninguna duda, el principal causador de la
pobreza y del subdesarrollo imperantes en las zonas rurales.
6 - Sugiere que, sin perder más tiempo con interminables y estériles discusiones
académicas, el referido sistema de educación rural asuma la responsabilidad de
mejorar y adecuar la formación y capacitación de los profesionales en ciencias
agrarias y de los niños que estudian en las escuelas fundamentales/primarias
rurales. De modo que los primeros estén aptos a enseñar y los últimos estén
aptos a aprender lo siguiente: qué y cómo los productores rurales deben hacer
para "eficientizar" la producción agropecuaria e incrementar sus ingresos, a
través de la corrección de los errores descritos en el punto 4.
7 - Advierte a los agricultores que ellos están perdiendo tiempo y oportunidades
al ilusionarse de que sus problemas serán resueltos por los diputados y
senadores o por los economistas del Banco Central, del Banco Agrícola y del
Ministerio de Hacienda, a través de créditos, subsidios y medidas
proteccionistas. Aqui se les recomienda que renuncien a estas "aspirinas" y
busquen soluciones duraderas y definitivas; exigiendo de sus gobiernos una
educación útil y emancipadora, cuyos contenidos curriculares sean utilizables/aplicables
por ellos mismos en la solución de sus problemas cotidianos. Una educación útil
en el sentido de que les proporcione los conocimientos, las aptitudes, las
habilidades y hasta los valores y las actitudes, que son necesarios para que
ellos quieran, sepan y puedan corregir sus ineficiencias. Pero, que puedan
corregirlas utilizando las herramientas de la ciencia, de la tecnología, de la
administración rural y de la organización de los agricultores con propósitos
empresariales y comunitarios; y no utilizando efímeros paliativos crediticios
que los mantienen, año tras año, dependientes de la demagógica "generosidad" de
gobiernos populistas.
8 - Para ser llevada a la práctica, afortunadamente, esta propuesta no requiere
de altas decisiones políticas, créditos abundantes y baratos, inversiones de
alto costo, subsidios, ni garantías oficiales de precios y de comercialización
de las cosechas. Aquí no se solicita que gobiernos paternalistas solucionen los
problemas de los agricultores pues se demuestra que ellos mismos pueden hacerlo.
Con tal fin apenas se reivindica lo absolutamente imprescindible: una educación
de excelente calidad, con contenidos curriculares adecuados a las necesidades de
vida y de trabajo imperantes en las zonas rurales y en las actividades
agropecuarias.
9 - Afirma que, después que tengamos esta educación emancipadora, la pobreza del
campo será eliminada por los propios habitantes rurales dentro de sus hogares,
de sus fincas, de sus comunidades y de los mercados rurales. Porque la voluntad,
la decisión y la capacidad personal de cada extensionista y de cada agricultor
de solucionar los problemas del agro, será muchísimo más eficaz que la, siempre
reivindicada y nunca lograda, voluntad y decisión política de los gobiernos.
Porque los propios agricultores eliminarán las causas que originan su pobreza,
en vez de seguir esperando por migajas gubernamentales que intentan, sin éxito,
contrarrestar los efectos provocados por la falta de conocimientos.
10 - En resumen, está fundamentada en un desarrollo más endógeno que exógeno, al
demostrar que el éxito de los proyectos de desarrollo agrícola y rural depende:
a) mucho más del profesionalismo de los agricultores que del paternalismo de sus
gobiernos
b) mucho más de conocimientos adecuados que de recursos abundantes; los
agricultores suelen fracasar en sus actividades agrícolas, no necesariamente
porque les falten recursos productivos sino porque les faltan el saber y el
saber hacer para lograr que dichos recursos generen más producción y más
ingresos.
c) mucho más de la competencia y del pragmatismo de los extensionistas y de los
maestros rurales, que de la elocuencia de los políticos.
Por todas estas razones, el desarrollo rural debe empezar desde abajo hacia
arriba y desde adentro hacia afuera; y no desde arriba hacia abajo ni desde
afuera hacia adentro. Consecuentemente, las acciones gubernamentales en apoyo a
las familias rurales, sin lugar a ninguna duda, deberán empezar en el pupitre de
la escuela y no en la ventanilla del banco.
Los propios educadores pueden hacerlo, con o sin decisiones superiores y
recursos adicionales
La factibilidad y la eficacia de esta propuesta están demostradas en los textos
de apoyo incluidos en la sección Artículos de esta página web.
Dichos textos también están sugeridas las medidas muy sencillas que, los
propios profesores y extensionistas, podrán adoptar para mejorar la calidad, la
utilidad y la aplicabilidad de los contenidos educativos. Podrán hacerlo, aunque
sus respectivas instituciones no reciban recursos adicionales, aunque los
gobiernos no adopten las decisiones políticas que ellos tanto reivindican a las
autoridades nacionales y provinciales. Porque, gran parte de los cambios aquí
propuestos sencillamente no requiere de recursos adicionales ni de decisiones
políticas de alto nivel; aunque ambos sean deseables.
